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Maternidad y Autismo

10 de mayo 2020

Autora: Claudia Ameller Núñez

Cuando me propusieron  escribir sobre Maternidad y Autismo, acepté de manera inmediata, pero luego pensé ¿en qué me metí?!!! Y bueno, hoy me siento frente a mi computador esperando que fluyan las ideas… no sé bien ni cómo empezar porque creo que hasta el día de hoy, nunca me he sentado a reflexionar sobre la maternidad y la condición de autismo, así en profundidad.

Es obvio, que para cualquier madre, recibir un diagnóstico de un hijo es complicado, algunas lo recibirán de mejor forma que otras, pero sin duda hay una afectación cuando te enteras. En mi caso, bueno, recibí las primeras sospechas a los 2 años y 8 meses de Martín. Cómo psicóloga, antes me había hecho alguna idea, me llamaba la atención que no hablara y no niego que mi sueño era que pronto dijera mamá, pero eso no pasaba. Si bien mi mente de psicóloga me indicaba que algo podía estar pasando, mi corazón de mamá se negaba a esta posibilidad. Y bueno, no me negaba porque sintiera que mi hijo iba a dejar de ser mi hijo si tenía una condición distinta, sino porque me aterraba la idea de que pudiera ser discriminado por la sociedad.  Pero hoy en día, las terapias y conocimientos sobre el Espectro Autista son muy distinto que hace 50 años atrás y sé que las posibilidades de avanzar son numerosas mientras antes se inicie la estimulación en las áreas que corresponda.

Y llegó el día!.. En enero de este año cuando, tras numerosas evaluaciones, nos dieron el resultado: TU HIJO TIENE AUTISMO.  Y es en ese instante, comienza un camino nuevo en la maternidad, donde los temores comenzaron a aflorar y también una sensación de soledad. Temores porque lo primero que pensé fue bueno y qué pasa con la sociedad que aún discrimina, qué pasa con la educación donde hay pocos profesionales capacitados en el tema AUTISMO y la inclusión se vuelve un discurso más que una práctica transversal a nuestra sociedad… Sentí una avalancha de pensamientos y emociones, ya habíamos pasado por una alergia alimentaria y ahora esto! No voy a negar que no me dio pena, pero el amor infinito que siento por mi hijo me ha ayudado a comprender que somos un equipo junto a su padre y que los 3 vamos a aprender sobre este nuevo camino que transitamos juntos.

¿Cuántas madres habrán sentido lo mismo que yo? ¿Todas se sentirán solas a veces? Porque en este camino también nos toca aprender, entender que la condición de autismo es algo con lo que viviremos como familia siempre y aunque no faltarán aquellas personas que te miren raro cuando tu hijo hace una “pataleta” o que dirán que es un niño mal criado si no quiere estar en un lugar con mucha gente y para que decir en los cumpleaños… que la gran mayoría de los niños disfruta pero que para mi hijo se transforma en una tortura con tanto estímulo que perciben sus sentidos.

Sin embargo,  hay personas que si están empezando a sensibilizarse respecto del autismo y los niños que presentan esta condición, lo que permite concientizar y promover espacios de apoyo formales e informales que nos permite soñar con la plena inclusión.

Sin duda las madres de niños y niñas con la condición de autismo, nos volvemos más resilientes y aprendemos a sacar fuerzas de donde muchas veces no creemos, para seguir alentando a nuestros hijos y apoyándolos en sus aprendizajes para la vida.

Ser madre, en sí es un tremendo desafío, sobre todo en una sociedad que se ha olvidado de la necesidad de maternar en tribu, pero es un desafío mayor cuando tu hijo tiene una condición neurodiversa para la cual la sociedad aún no está 100% preparada, porque pareciera ser que lo neurotípico es la norma.

Como madre de un hermoso niño como Martín, que tiene condición de autismo, es mi deber y compromiso aportar un grano de arena a una sociedad más justa, inclusiva y sensible, sobre todo como profesional de la salud.

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